Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2026 confirman un enfriamiento del mercado laboral en Castilla y León, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y geopolítica.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de parados aumentó en 6.300 personas respecto al trimestre anterior, un 6,57% más, hasta situarse en 102.400 desempleados. La tasa de paro se situó en el 9,04%, por debajo de la media nacional (10,83%), donde el desempleo creció un 9,34%.
En paralelo, la ocupación descendió un 2,13% en la comunidad, con 1.030.200 personas ocupadas, lo que refleja una pérdida de dinamismo en el inicio del año.
Desde CEOE Castilla y León se hace un llamamiento a la prudencia ante estos datos que evidencian una “situación de incertidumbre y fragilidad” para el tejido empresarial. Para la organización, esta evolución está condicionada por factores externos, como el aumento de los costes energéticos y logísticos derivados de la escalada del conflicto en Irán, que están impactando directamente en la competitividad de las empresas.
“La recuperación sostenida del empleo requiere superar la incertidumbre y consolidar un marco institucional y económico previsible”, subrayan desde CEOE.
En este contexto, CEOE Castilla y León insiste en la necesidad de reforzar la estabilidad tanto a nivel nacional como autonómico. En el ámbito regional, considera “prioritaria” la rápida conformación de un Gobierno tras las elecciones de marzo, con el objetivo de aportar seguridad jurídica y confianza a la actividad empresarial.
La organización empresarial defiende que solo desde un entorno estable y predecible será posible impulsar la inversión productiva y favorecer la creación de empleo de calidad en la comunidad. En este sentido, reclama que el empleo y la empresa ocupen un lugar central en la agenda política de la nueva legislatura.