Desde CEOE Castilla y León valoramos positivamente la evolución del empleo durante el mes de mayo, aunque insistimos en la necesidad de analizar estos datos con prudencia y desde una perspectiva estructural.
Concretamente, el número de parados registrados en Castilla y León cayó un 2,62 % respecto a abril (2.609 personas), un descenso más acusado que en el conjunto del país (-1,5%), si bien en términos interanuales el número de desempleados en la comunidad se redujo un 4,45%, frente al 5,5% en España.
Con estos datos, la cifra de desempleados en la Comunidad se sitúa en 97.155 desempleados y el número de afiliados a la Seguridad Social en 1.006.379 personas, 9.815 más que en abril, lo que supuso un aumento del 0,98%.
Frente a la fragilidad del contexto socioeconómico y la desaceleración observada en la Eurozona, CEOE Castilla y León insiste en la importancia de dar prioridad al fortalecimiento y protección del tejido empresarial. Los elevados costes laborales y de producción, sumados a la inseguridad jurídica derivada de continuos anuncios de cambios normativos al margen del Diálogo Social nacional, amenazan la competitividad. Por ello, se reitera la necesidad de garantizar la seguridad jurídica, la contención de los costes y de permitir que empresas y trabajadores se autorregulen a través de la negociación colectiva.
Las empresas de la Comunidad continúan trasladando importantes dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo, especialmente en sectores como la industria, la construcción, el transporte, la hostelería, los servicios o determinadas actividades del medio rural, una realidad que ya quedó reflejada en el reciente informe del CES sobre las necesidades de empleo de las empresas de Castilla y León.
En este contexto, y en línea con las conclusiones expuestas también en el informe del CES sobre la situación de la población inmigrante en Castilla y León presentado ayer, resulta necesario seguir avanzando en políticas que permitan adecuar mejor la oferta y la demanda de empleo, facilitar la cobertura de vacantes y responder a los retos del relevo generacional y de la evolución demográfica de nuestra Comunidad.
Los datos vuelven a poner de manifiesto una paradoja cada vez más evidente: conviven niveles históricamente bajos de desempleo con dificultades crecientes para encontrar trabajadores en numerosos sectores. Por ello, resulta imprescindible abordar reformas estructurales que permitan responder a las necesidades reales de las empresas y garantizar la sostenibilidad futura del mercado laboral de Castilla y León.