CEOE Castilla y León valora con prudencia los datos de desempleo correspondientes al mes de febrero, que reflejan una evolución desigual del mercado laboral en la Comunidad. Si bien en términos interanuales se mantiene una tendencia positiva, el incremento mensual del paro evidencia la fragilidad del contexto económico actual.
En términos intermensuales, el paro aumentó en 742 personas respecto al mes de enero (0,71%), frente al 0,15% registrado a nivel nacional, situando la cifra total de desempleados en Castilla y León en 104.718 personas. No obstante, en comparación con febrero del año anterior, el desempleo se redujo un 4,75%.
Por su parte, el número de afiliados a la Seguridad Social creció en 2.357 personas (0,24%) respecto al mes anterior, hasta alcanzar los 984.660 afiliados.
Estas cifras reflejan el esfuerzo y la resiliencia del tejido empresarial de Castilla y León, que continúa comprometido con el mantenimiento y la creación de empleo pese a desenvolverse en un entorno crecientemente adverso. Sin embargo, la realidad empresarial sigue viéndose lastrada por una marcada incertidumbre que dificulta la toma de decisiones estratégicas.
Las empresas afrontan actualmente tres grandes desafíos: la continua escalada de costes —laborales, fiscales y financieros—, que erosiona la competitividad, reduce los márgenes e inhibe la inversión; la inseguridad jurídica y regulatoria derivada de la constante sucesión de cambios legislativos a nivel nacional, que impide una planificación a medio y largo plazo; y los problemas estructurales internos, entre los que destaca el incremento del absentismo laboral, con un impacto creciente sobre la productividad y la organización empresarial.
Para transformar la actual evolución coyuntural en una senda de estabilidad estructural, resulta imprescindible que Castilla y León refuerce su posicionamiento como comunidad competitiva y atractiva para la inversión.
En el contexto de las próximas elecciones autonómicas del 15 de marzo, la Confederación insiste en la necesidad de que los futuros responsables políticos asuman un compromiso firme con la implementación, sin dilación, de medidas económicas y sociales orientadas a incentivar la actividad empresarial, garantizar su viabilidad y fomentar su crecimiento. Solo así será posible consolidar un mercado laboral fuerte y dinámico y abordar, de manera urgente, retos estructurales como el absentismo laboral.