CEOE Castilla y León valora de forma moderadamente positiva los datos de desempleo correspondientes al mes de marzo, que reflejan una evolución favorable del mercado laboral en la Comunidad, si bien advierte de que este comportamiento debe analizarse con cautela ante los numerosos factores de incertidumbre que siguen condicionando la actividad empresarial.
En este sentido, la organización destaca que la reducción del paro y el incremento de la afiliación son resultado, en gran medida, del esfuerzo, la capacidad de adaptación y la resiliencia del tejido empresarial de Castilla y León, que continúa sosteniendo el empleo en un contexto complejo. Sin embargo, cabe señalar la indudable estacionalidad de los datos de marzo al incorporar en este mes las contrataciones de Semana Santa: el sector servicios sumó 1.205 nuevos empleos el mes pasado, lo que supone la casi totalidad de la reducción del paro.
En concreto, el número de parados registrados en Castilla y León se redujo en 1.673 personas durante el mes de marzo en comparación con el mes anterior, lo que representa un descenso del 1,60% y sitúa la cifra total de desempleados en la comunidad en 103.045 personas. Paralelamente, la afiliación a la Seguridad Social experimentó un notable crecimiento en marzo, con 6.321 personas más afiliadas (0,64%) respecto a febrero, alcanzando un total de 990.981 afiliados.
No obstante, CEOE Castilla y León insiste en que estos datos, siendo estacionalmente positivos, no deben ocultar las dificultades estructurales que siguen afrontando las empresas y las incertidumbres que aún persisten en el entorno macroeconómico y regulatorio. Entre ellas, destaca la presión creciente de los costes, la incertidumbre en el entorno económico internacional y un marco regulatorio asfixiante y cambiante que dificulta la planificación a medio y largo plazo.
Asimismo, las empresas regionales deben afrontar los efectos globales derivados de la crisis económica actual y las tensiones geopolíticas, como las guerras en Irán y Ucrania, que imponen cautela en las decisiones estratégicas de inversión y los planes de contratación a medio y largo plazo.
Por todo ello, CEOE Castilla y León reitera su llamamiento a las fuerzas políticas a conformar un Gobierno estable, tal y como ya solicitó tras las elecciones autonómicas del 15 de marzo, y a priorizar políticas orientadas a reforzar la competitividad empresarial y a eliminar los principales obstáculos al crecimiento. Estos desafíos incluyen la necesidad de resolver la saturación de las redes eléctricas, la preocupación creciente por el absentismo laboral y la urgencia de impulsar políticas eficaces de atracción y retención de talento.
La organización concluye que solo mediante un entorno más estable y favorable a la actividad empresarial será posible consolidar la evolución positiva del empleo y evitar que los actuales datos queden como un repunte coyuntural.